La Mascara Neutra

La descubrí siendo yo estudiante. Y lo que viví y entendí “detrás” o mas bien “dentro” de la mascara sobrepasa el simple marco del control optimo del cuerpo y del gesto –esencial para el artista del escenario-. Eso me llevo a la enseñanza. Ese deseo tan fuerte que tenia y siguo teniendo de estudiar esa asignatura viene de mi pasión desde siempre por el arte de la representación ; empezó en esos tiempos lejanos de cuando era en la EGB, en el instituto y en la compañía de aficionados del pueblo donde vivía de pequeño. Fue en Paris, en varios conservatorios de distritos, en la compañía de Tony Jacquot y luego con la de Jean Laurent Cochet al conservatorio Superior de Paris, donde mejoré mis herramientas clásicas del arte dramático. Mi encuentro con Monika Pagneux y Philippe Gaulier durante unos periodos de prácticas profesionales que ellos proponían, tanto como mi encuentro con la pedagogía corporal, la mascara neutra y los teatros enmascarados, han cambiado por completo mi punto de vista teatral. Esos dos años intensos confirmaron mi vocación y la enseñanza se convirtió en una pasión de cada día. Llevo veinticinco años de convivencia con esa pasión, la cual estuvo enriqueciendo cada una de mis intervenciones con diferentes públicos hasta convertirme en un experto. Siendo pedagogo me planteo, delante de un alumno, un estudiante, o cual sea la persona quien querrá aprender, no con la idea de que me lo sé todo y que el otro nada, sino con la intención de colaborar. Y por ello, traigo conmigo varios instrumentos que no solo controlo sino que conozco su eficiencia. Paso a paso, escuchándose uno al otro, con benevolencia y respecto mutuales, van surgiendo posibilidades compartidas. Cada uno aprende, cual sea su sitio, con humildad y placer.



Para los estudiantes




Para los actores